martes, 10 de abril de 2018

Inquisición y Sexo: Los delitos de solicitación

Los delitos de solicitación fue una constante preocupación dentro de la Iglesia, ya que fue uno de los delitos más extendidos dentro de la Iglesia Católica, y lo peor de todo, es que manchaba su buen nombre, ya quera un delito que afectaba directamente a sus curas y sacerdotes.

¿Qué era el delito de solicitación?
Cornelis Corneliszoon van Haarlem (1562 - 1638)

Estos delitos se producían durante el sacramento de la confesión y reciben este nombre porque el sacerdote "solicitaba" algún tipo de favor sexual al penitente. Es decir, el confesor se aprovechaba de su autoridad y la intimidad de la que gozaba para obtener algún trato carnal con la persona que se estaba confesando.

Este tipo de comportamiento fue habitual por parte de sacerdotes y frailes confesores, considerándose un mal endémico asociado a este sacramento, especialmente a partir del siglo XI, con la extensión de las órdenes mendicantes. Y es que mientras el clero secular estaba algo más controlado al tener su radio de acción más centralizado; los miembros de las órdenes mendicantes, al tener una vida más itinerante, podían confesar a un mayor número de mujeres.

Y como muestra un botón, el testimonio recogido durante un proceso de solicitación efectuado por la Santa Inquisicón en el Nuevo Mundo:

 "Asimismo testifica contra él una Joana de Vera, mujer casada, de edad de veinte y seis años, que entrando en un confissionario a confesar con él, el reo le dijo muchas palabras amorosas y aficionadas y muy ocasionadas para mal fin. Y luego inmediatamente la confesó y ésto le aconteció más de seis veçes. Y después, estando mal dispuesta en su casa, fue allá este reo y tuvo con ella tocamientos de manos en los pechos, piernas y muslos della, abrazándola y besándola teniendo delectación y polución".
- Proceso por solicitación en confesión  al jesuita Luis López  (Lima, 1578)


Tipos de Delitos

Estos delitos englobaban todo tipo de conductas y comportamientos: desde delitos de palabra, donde el confesor animaba a sus feligreses a describir con todo lujo de detalles sus pecados sexuales,  pasando por aquellos que realizaban insinuaciones y comentarios con una clara carga sexual.

Pero lógicamente, los más graves eran aquellos que pasaban de las palabras a los hechos, confesores que pedían favores sexuales a cambio de absolver de sus pecados a sus pobres feligreses o que se masturbaban mientras escuchaban sus confesiones más íntimas, o aquellos que se aprovechaban de su posición de poder para realizar toda clase de tocamientos, sabiendo que no iban a ser denunciados, ya que ellos representaban a la máxima autoridad moral de la zona.



Incluso no faltaban aquellos confesores más avispados que no dudaban en emplear supuestas doctrinas teológicas para convencer a sus feligresas. Así conocemos el testimonio dónde el confesor esgrimía ante su atónita penitente que "era muy ordinario que los padres de espíritu conociesen carnalmente a sus hijas de confesión, y aun a la más virtuosa, porque esta guardaría más secreto”.

Por no hablar, de aquellos que se hacían pasar por médicos y realizaban toda clase tocamientos o incluso aquellos que prometían toda clase de regalos y prebendas a cambio de favores sexuales. Como bien recoge este testimonio recogido en el Archivo de la Inquisición de Canarias:

"Y el dicho fraile, viendo que esta declarante se escandalizaba de lo que le había dicho, le dijo que no se espantase de aquello, que él era hombre de carne y había de volver a la naturaleza, y que otras señoras tan honradas como ella se acometían aquellas cosas y que podía venir.., de noche, como que venía a rezar a la iglesia, y que a un canto de ella podía tener cuenta carnalmente con esta declarante. Y que le daría tres o cuatro reales y que cuando viniese a la Ciudad le enviaría un sombrero o alguna cosa buena que pidiese".
- Archivo de la Inquisición de Canarias (VIII, 7)

Y es que los confesores no sólo administraban este sacramento dentro de la Iglesia, ya que no era raro que el sacerdote acudiese a la casa de sus parroquianas o incluso los más osados las invitaban a su propia casa, por lo que era fácil encontrar momentos de absoluta intimidad para cometer estos delitos de solicitación.

Pero el premio gordo para los confesores más lascivos eran los conventos de monjas, toda una tentación para muchos de estos hombres, más si sabemos, que muchas mujeres eran ingresadas en contra de su voluntad, por lo que no renunciaban voluntariamente a los placeres de la carne.

Así sabemos que un confesor de monjas de nombre, fray Juan Domínguez le pidió a una de las novicias "que le enseñase las piernas y los pechos y esta declarante se los enseñó a su ruego. Y el dicho confesor, estándoselas mirando con delectación, le dijo palabras torpes, sucias y de lujuria, nombrando las partes vergonzosas y naturales de esta declarante con los nombres más inmundos que tienen y pidiendo que se las enseñase".


El sacramento de la confesión

No hace falta recordar la importancia de la confesión como método de control social por parte de la Iglesia Católica. Quizá uno de los métodos más eficaces de toda la historia,  ya que no hay que recurrir al espionaje o a la fuerza, sino que es la propia persona que de "propia voluntad" confiesa sus más íntimos secretos. Bueno, sí algún alma libre no visitaba con regularidad al confesor, éste podía anotar este hecho y que el feligrés en cuestión fuese llamado al orden por más altas instancias, incluso ser llamado ante la propia Inquisición.

La confesión es el método de control social más sutil y eficaz de todos los tiempos, alcanzando a toda su población y con un mínimo coste.


Además, el acto de la confesión para las mujeres de la época implicaba mucho más, a veces, era el único vehículo para expresar sus temores, sus miedos, sus anhelos, fuera del estricto y controlador círculo familiar. Por lo que el confesor se convertía en la única persona a la que pedir consejo o ayuda, no sólo en problemas espirituales, sino también en los terrenales.

Todo esto hacía que la relación entre confesor y penitente fue muy estrecha, íntima, por lo que no es raro que muchas feligresas comentaran sus problemas conyugales, sus dudas o inquietudes sexuales con el confesor, ya que éste se convertía en la única figura de confianza dentro de su círculo más cercano. Recordar que, en esta época, las mujeres se casaban siendo apenas unas adolescentes, y normalmente con hombres mucho mayores que ellas, muchas veces siendo apartadas de su círculo familiar, por lo que podemos imaginar la importancia que adquiría la figura del confesor.


Las mujeres víctimas propicias...

Con todo ello, es sencillo suponer el poder de manipulación e influencia que podía alcanzar la figura del confesor para aprovecharse de aquellas mujeres más ingenuas, inseguras o temerosas, convirtiéndose en víctimas propiciatorias para los confesores más libidinosos. Y es que su figura, además, estaba rodeada de un halo de autoridad y obediencia.

Podemos imaginar que este tipo de delitos fueron demasiado habituales, no sólo por el gran número de casos recogidos en las fuentes, sino sobre todo si tenemos en cuenta lo difícil que tenía que ser para una mujer denunciar este tipo de delitos en aquella época. Ya que la sombra de la sospecha no sólo recaía sobre el sacerdote, sino también sobre la persona que denunciaba, ya que no era raro que la culpa finalmente cayese sobre la penitente.

Y es que la Inquisición se encargaba de recoger información sobre la honestidad y la familia de la mujer denunciante, por lo que también se juzgaba la moralidad pública de la denunciante, ya que no valía lo mismo el testimonio de una doncella de familia acomodada que el de una "mujer deshonesta en su vivir, y de gente muy ordinaria".

La confesión. Raimundo de Madrazo Garreta


Solicitantes y... solicitadoras

Pero no siempre las mujeres eran víctimas de las acciones lascivas de los religiosos, algunos testimonios nos hablan que a veces eran ellas las que buscaban el afecto del confesor: desde mujeres que sólo necesitaban a alguien que las escuchase pasando por mujeres insatisfechas sexualmente hasta llegar a casos de auténtico acoso y derribo al pobre confesor.

Entre este grupo de mujeres destacaban las viudas, ya que no estaba bien visto socialmente que se volviesen a casar, por lo que si enviudaban jóvenes y ante la imposibilidad de conocer varón de otra forma, veían a su confesor como única válvula de escape a sus necesidades sexuales.

Como mejor ejemplo de todo ello, es que hasta hace pocos años era habitual que los sacerdotes viviesen con sus concubinas, mujeres que se hacían pasar por sus sobrinas, amas de casa, cuidadoras, etc., pero que eran de hecho la pareja sentimental del sacerdote.

El concubinato del clero fue un fenómeno muy habitual durante la Edad Media y Moderna.


Un intento de reforma moral de la Iglesia: Concilio de Trento

Sesión del Concilio de Trento, cuadro de Tiziano
Por lo que estos delitos de solicitación o "solicitatio ad turpia" fueron uno de esos estigmas habituales dentro de la Iglesia Católica, especialmente porque el clero se caracterizaba por su nula formación teológica, por lo que no nos puede extrañar que en el Concilio de Trento (1545-1563) en su afán reformador de la Iglesia Católica empezase a tomar medidas severas por la gravedad y extensión de este tipo de crímenes.

Aunque esta reforma no era debida a la preocupación de la Iglesia por sus fieles o por los abusos de poder de su cuerpo sacerdotal, sino era una cuestión de pura supervivencia. Y es que a partir del siglo XVI, Europa se vio sacudida por la reforma protestante, corriente cristiana que denunciaba los abusos y la corrupción moral del catolicismo romano, corriente que rechazaba la autoridad papal y el carácter sagrado de algunos de sus sacramentos, entre ellos, el de la confesión.

Por lo que pronto se vio obligada a iniciar una reforma profunda de todas sus instituciones e intentar atajar toda clase de abusos, como estos delitos de solicitación.

Y es que anteriormente al Concilio de Trento, el único delito que perseguía la Iglesia era aquellos casos donde la solicitación se realizase durante la confesión, es decir, si los hechos acaecían momentos antes o después del sacramento, la Iglesia no entraba a juzgar este tipo delitos. Además, estos casos se solucionaban dentro de la propia diócesis, por lo que un traslado del sacerdote a otra parroquia y problema resuelto...

Por lo que para cualquier sacerdote ligeramente avispado era tremendamente fácil esquivar cualquier tipo de castigo, ya que la Iglesia sólo consideraba delito si se "manchaba" el acto del sacramento en sí, dándole igual que la posible solicitación ocurriese en el contexto de la confesión.

Así que habría que esperar al Concilio de Trento para que la Iglesia empezase a tomar cartas en el asunto. Lo primero que se les ocurrió fue crear el mueble del confesionario, colocando una rejilla entre confesor y penitente para evitar que intimaran demasiado, aunque su uso tardó mucho tiempo en generalizarse.

La confesión, Giuseppe Molteni
Pero el mejor indicador de la gravedad del asunto fue que, a partir de 1559, se permitió que fuese la mismísima Santa Inquisición la encargada de perseguir y juzgar estos delitos. Aunque vemos que fue bastante difícil erradicar estos delitos, ya que se siguieron promulgando bulas y leyes, para frenar este fenómeno, como la bula de Gregorio XV, Universi Dominici Gregis, de 1622.

Es famoso el caso del párroco de Beniganim en el Reino de Valencia que fue juzgado en 1608 por haber solicitado, nada más y nada menos, que a 29 mujeres, "con palabras lascivas y amorosas para actos torpes y deshonestos". Y es que como podemos suponer, sólo en los casos más flagrantes las autoridades eclesiásticas actuaban, haciendo la vista gorda en la mayor parte de los delitos, ya que la Iglesia siempre ha sido de lavar sus trapos sucias de puertas para adentro.

Penas y castigos

Por regla general las penas y castigos para los solicitantes eran bastante indulgentes, ya que apenas se conocen casos donde la Inquisición acabase utilizando el tormento o penas de azotes o de condena a muerte hacia los sacerdotes infractores.

Las penas más comunes eran la abjuración de levi, es decir, limitarse a dar una leve reprimienda al confesor y aconsejarle mucha oración y ayuno, a ver si así se le quitaba la calentura... Otra de las penas más comunes era la multa económica, o en aquellos casos más claros, las penas solían ser la prohibición, temporal o de por vida, de administrar el sacramento de la confesión, normalmente acompañado de sentencias de reclusión en hospitales donde ayudar a pobres y enfermos. En aquellos casos más extremos uno de los castigos más severos era el destierro.


Inquisición de Edouard Moyse
Para finalizar, incluímos otro de los testimonios incluídos en el proceso por solicitación contra el jesuita Luis López, que saca a la luz el lado más oscuro y tenebroso de estos delitos de solicitación: un abuso de poder que muchas veces caía en tocamientos no consentidos, abusos o incluso violaciones:

«...el dicho reo se quedaba en casa de la dicha moza doña María algunas y muchas noches a la velar y guardar, durmiendo en un estrado junto a su cama. Y que una noche había tenido cópula carnal con ella y la había corrompido y habido su virginidad y se había quedado preñada. Y el reo echaba la culpa del preñado al demonio, diciéndo que él confesaba a su madre y hermanas y les daría a entender por libros cómo podía el demonio empreñar sin que la mujer lo entendiese. Y queriendo el reo otra vez tener cópula carnal con la dicha doña María, juntándose con ella questaba desnuda en la cama, había tenido pollución entre las piernas della. Y porque no había sido en el vaso natural le dijo el reo que no fue sino un acometimiento a pecar con ella, porque como fuese fuera del vaso no lo tiene por pecado mortal. Y porque la dicha doña María dijo a çierta persona: "mira vos lo que debe un hombre a una mujer que la adonçella, éso me debe a mí Luis López", el reo sabiéndolo, indignado contra ella, le dio muchos azotes con una disçiplina por piernas y brazos, descubriéndole sus vergüenzas. De lo qual ella, indignada y rabiosa, lo vino a denunçiar...»

- Proceso por solicitación en confesión  al jesuita Luis López  (Lima, 1578)




BIBLIOGRAFÍA

González Rincón, M.; La crítica sexual anticlerical en el Apókoposde Bergadís: la sollicitatio durante la confesión, Byzantion Nea Hellás, 29, 2010: 113 - 133  

Galván Rodríguez, E.; La praxis inquisitorial contra confesores solicitantes (Tribunal de la Inquisición de Canarias, años 1601-1700)

Sánchez-Oro Rosa, J.J.; Sexualidad, vida conyugal e Inquisición en Ciudad Rodrigo (siglo XVI-XVII), Centro de Estudios Mirobrigenses.

[En Internet]

http://www.miguelgarciavega.com/delito-de-solicitacion/

https://www.20minutos.es/noticia/253977/0/favores/sexuales/conquista/

Otorgar favores sexuales al confesor a cambio de la absolución de los pecados era una práctica habitual en México durante la etapa colonial, especialmente en los siglos XVIII y XIX, asegura un especialista mexicano, según Jorge René González, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y autor del libro "Sexo y confesión"

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/253977/0/favores/sexuales/conquista/#xtor=AD-15&xts=467263
Otorgar favores sexuales al confesor a cambio de la absolución de los pecados era una práctica habitual en México durante la etapa colonial, especialmente en los siglos XVIII y XIX, asegura un especialista mexicano, según Jorge René González, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y autor del libro "Sexo y confesión"

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/253977/0/favores/sexuales/conquista/#xtor=AD-15&xts=467263

domingo, 11 de febrero de 2018

El orgasmo femenino en el proceso de evolución

La sexualidad de los humanos está estrechamente vinculada con el proceso de hominización que vivimos durante millones de año, por lo que muchos de nuestro órganos y comportamientos han ido adaptándose a lo largo de este lento camino de la evolución humana.

Por lo que lo primero que nos podríamos preguntar es ¿qué importancia tiene el orgasmo dentro de la evolución humana? Parece claro que el orgasmo es un mecanismo destinado a perpetuar nuestros genes en la siguiente generación, ya que es una motivación a la búsqueda de constantes encuentros sexuales. Pero en el caso del orgasmo femenino la cuestión es más enigmática, y algunas de las teorías evolutivas sugieren que el orgasmo femenino está diseñado para favorecer la eyaculación de los machos y asegurar la fertilización.

Y si hablamos de orgasmo femenino, sin duda alguna, la estrella es el clítoris, todo un enigma de la naturaleza, ya que es el único órgano que ha evolucionado para proporcionar placer exclusivamente. Un órgano que se ha ido adaptando a las necesidades de cada especie de primate, habiéndolos de todas las formas, tamaños y funciones.



La evolución del orgasmo como consecuencia del bipedismo:

Aproximadamente hace 5 millones de años se produjo una de las evoluciones más importantes para los antepasados del ser humano, un primate se irguió sobre sus miembros inferiores y empezó el lento caminar de la humanidad hacia el bipedismo.
 
Este paso fue fundamental para el triunfo evolutivo de los homínidos ya que obtuvieron múltiples beneficios al encontrarse con las manos liberadas: pudieron fabricar herramientas, transportar diversos elementos, etc... pero el resto del cuerpo se vio obligado a adaptarse a estos cambios: cráneo, cervicales, pies, manos, incluso sufrimos importantes modificaciones fisiológicas estrechamente vinculadas con la sexualidad, entre ellas ¡¡el orgasmo femenino!!
 

El orgasmo femenino es una brillante adaptación
a las consecuencias del bipedismo.


Y aunque el orgasmo femenino no es un rasgo único de los humanos, el resto de primates hembras no sienten los orgasmos con tanta intensidad como las humanas.  Como bien explica el paleontólogo Pepe Cervera: "Para las hembras del resto de especies el acto sexual es algo ligero, tanto que a los pocos segundos después de la cópula ya están activas, andando y moviéndose como si nada. El macho las monta e, instantes después, vuelven tranquilamente a sus quehaceres con toda normalidad".


¿Por qué las humanas tienen orgasmos mucho más intensos?

El primero que trató de dar una respuesta fue el zoólogo Desmond Morrism que, en 1967, en su obra 'El mono desnudo', analizaba las consecuencias del bipedismo, afirmando que el aumento de la intensidad de los orgasmos fue una ingeniosa solución a los problemas reproductivos que surgieron por la verticalización de la vagina.

Nos explicamos, tras la cópula si la hembra se incorpora inmediatamente, debido a la posición vertical de su vagina, el semen se desliza hacia bajo, disminuyendo las probabilidades de embarazo. ¿la solución más rápida e ingeniosa que se le ocurrió a nuestro organismo? Hacer los orgasmos de las hembras mucho más intensos, así la mujer queda extenuada, por lo que necesita unos minutos para recuperarse (período postcoital), donde la mujer estando en posición horizontal obtiene un tiempo de oro para que las posibilidades de fecundación aumenten considerablemente.

"De no existir el orgasmo femenino, tras realizar la cópula,
la mujer se incorporaría y debido a la posición vertical de su vagina,
el semen se deslizaría".


Reconstrucción del paisaje de Laetoli hace 3,6 millones de años.
Ilustración: Dawid A. Iurino
Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es
Todo ello es importante porque el placer sexual entra como un factor decisivo para la selección natural, es decir, los buenos amantes, aquellos que logran dar más placer a las hembras tienen más posibilidades de fecundarla. ¿por qué?  Porque si aparte de la eyaculación y el posterior reposo postcoital, la hembra retiene al macho dentro de sí, consigue que con las contracciones vaginales producidas por el orgasmo ayude al esperma a avanzar a través del cuello uterino.

Los machos que provocan mejores orgasmos a las hembras tienen mayor probabilidad de transmitir sus genes.


Conclusión

Aunque estos no fueron los únicos cambios que se produjeron en el comportamiento sexo-reproductivo de las hembras homínidas a lo largo de su evolución: la ovulación oculta, el aumento del deseo sexual de las hembras, su receptividad permanente, el desplazamiento del clítoris, la capacidad multiorgásmica de la mujer, la aparición del erotismo,... Muchas de estas modificaciones fisiológicas han forjado las estructuras socio-culturales donde nuestra sociedad se asienta: desde el concepto de monogamia hasta la estructura patriarcal de gran parte de nuestras culturas, ... pero todas estas cuestiones las dejaremos para otro post.



Bibliografía

Campillo Álvarez, J.E. La cadera de eva. El protagonismo de la mujer en la evolución de la especie humana. Ed. Crítica, Barcelona, 2007. 287 pp.

García Leal, A. Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolución del sexo. Tesis UAB. 2006. 335 pp.


 http://olvidedespuesdeleer.blogspot.com.es/2010/06/la-sexualidad-humana-un-rompecabezas.html


 http://www.hombresigualitarios.ahige.org/la-mistica-de-la-masculinidad/











lunes, 5 de febrero de 2018

Barrios chinos en España: Prostitución y delincuencia


 Barrios chinos en España: Prostitución y delincuencia:
 - El Rabal, el barrio chino por excelencia. (próximamente)
 - Barrios chinos en Extremadura. (en preparación)

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Casi todas las grandes ciudades españolas han tenido un "barrio chino", Barcelona, Salamanca, Valencia, Bilbao, Cartagena, incluso ciudades más pequeñas como Melilla, Badajoz o Mérida, y lo más curioso de todo ello es que recibieron este mote sin que residiese en estas ciudades ninguna comunidad de origen asiático. Ya que lo que realmente indicaba este término eran aquellos barrios más estrechamente vinculados a la industria del sexo, barrios marginales donde se concentraba la prostitución. 

Fotografía del barrio chino de Barcelona, por Joan Colom (años 50)

Eran barrios de estrechas callejuelas, especialmente populosos a partir de la revolución industrial, barrios que vieron como cientos de obreros se hacinaban en sus pisos, barriadas con escasas medidas de higiene, saneamiento o iluminación, y donde pronto empezaron a surgir tabernas, bares y cafés de toda clase y condición, desde peligrosos antros donde se reunían toda clase de delincuentes a los cabarets más de moda de la época. Todo ello salpicado de albergues y hostales de dudosa higiene, tiendas de alimentación, barberías, etc., barriadas donde la prostitución y la delincuencia siempre estuvieron muy presentes, más visible aún, cuando las drogas entraron en estos barrios, especialmente a partir de la década de los 20 del siglo XX

¿Por qué se llamaron barrios chinos a los barrios destinados a la prostitución?

Existen varias teorías sobre el porqué estos barrios recibieron estos eufemístico apodo, ya que como el lector puede suponer, barrios dedicados a la prostitución existen desde casi el mismo momento del nacimiento de las ciudades: en Roma existían varias zonas vinculadas a la prostitución (los cementerios, edificios públicos como los circos, teatros, las zonas portuarias, etc.); Durante la Edad Media se vivió el fenómeno de las mancebías, barrios enteros controlados por las autoridades públicas donde se ejercía la prostitución; y aunque después se intentó regular con una reglamentación mucho más estricta, los barrios dedicados a la prostitución siguieron siendo comunes en todas las grandes ciudades.

Chinatown

La explicación más plausible para tal denominación nos la brinda Ricard Fernández Valentí en su blog 'El tranvía 48", ya que nos ofrece una explicación muy bien documentada sobre este hecho.

Nos relata que el término de "barrio chino" proviene de la traducción del término "Chinatown", ya que en Estados Unidos estos barrios, donde sí residía bastante población de origen asiático, se caracterizaban por ser barrios marginales, núcleos de delincuencia y prostitución, por lo que por comparativa se extendió esta denominación para los barrios de los bajos fondos del resto de las ciudades españolas.

Ricard Fernández, aunque baraja diversos autores como el primero en castellanizar dicha traducción, parece inclinarse por la opción del periodista y dramaturgo Francisco Madrid que en el semanario de crítica teatral y literaria 'El Escándalo', del 22 de octubre de 1925, hablando sobre los bajos fondos de Barcelona escribe: "La Mina es la gran taberna del barrio chino. Porque el distrito quinto, como Nueva York, como Buenos Aires, como Moscú, tiene su barrio chino".

Aunque, existen otros autores que se disputan su autoría, parece claro que el término tuvo bastante éxito, y se fue popularizando al aparecer en diversas revistas y publicaciones de la época, por lo que a finales de los años 20, la gente ya había hecho suyo su nombre, y los bajos fondos de Barcelona se quedaron con este peculiar nombre. Por lo que muy pronto el resto de barrios marginales de las grandes ciudades también recibieron este apelativo.

Barrio Chino del Rabal, Barcelona.
Origen etimológico: Chinar

Hay quién ha sugerido que el origen del nombre de estos barrios está en la jerga utilizada por los delincuentes de la época, ya que la palabra "chinar", significa cortar, rajar, por lo que un "chino" sería un tajo con una navaja. Por lo que es fácil que en estos barrios, donde vivían chulos y ladrones de todo pelaje y condición, fueron lugares propicios donde recibir un "chino" en algún malentendido, atraco o pelea callejera.


LOS BARRIOS CHINOS MÁS FAMOSOS DE ESPAÑA

Para finalizar, haremos mención a los barrios chinos más famosos de España. Aunque os invitamos a que nos dejéis más información en los comentarios sobre los barrios chinos de otras ciudades, ya que parece ser que no hubo ciudad sin su propio barrio chino dedicado a la prostitución y al ocio nocturno...

Barrio Chino de Barcelona

Sin lugar a dudas, el barrio chino más famoso de toda España, enclavado en el actual Barrio del Raval, y aunque el barrio surgió en el siglo XIII como zona de hospitales, hospicios y cárceles. Es con la entrada del siglo XIX donde se convierte en un barrio industrial, siendo uno de los más poblados de Europa y siendo famoso por la vida bohemia que desprendían sus calles. Su fama merece dedicarle un post aparte por la concurrida vida de este barrio barcelonés, que alcanzó fama mundial por los espectáculos de sus cabarets y teatros, un barrio repleto de anécdotas de todo tipo y condición.

Como curiosidad añadir que, aunque en un principio en el barrio chino de Barcelona no hubo ningún chino, ya sea por casualidad, ya sea por el carácter pintoresco y cosmopolita del barrio, a principios de los años 30 ya tenemos noticias de la existencia de una importante comunidad china que vendrá a consolidar este nombre para siempre en la memoria colectiva de la ciudad .

Travestis alrededor del cabaret de La Criolla


Barrio Chino de Salamanca

Estatua de Rafael Farina, en el
barrio chino de Salamanca.
La literatura del siglo de Oro es el mejor reflejo de la importancia que tuvo la prostitución en la ciudad del Tormes (por lo que pronto le dedicaremos un post en exclusiva, imaginen que una de las fiestas más populares de la ciudad, el Lunes de Aguas, está directamente relacionada con el mundo de la prostitución). 

Así, aunque el nombre y la localización de este barrio se fue modificando según avanzaba el urbanismo de la ciudad, no es hasta este siglo XX, cuando empieza a conocerse con el nombre de Barrio Chino, alcanzando un período de esplendor durante el reinado de Alfonso XIII. Incluso se rumorea, que el propio monarca había visitado los locales de lenocinio más prestigiosos de la ciudad durante sus escapadas de incógnito por la provincia.

La fama del barrio chino salmantino hizo que recibiera visitantes de todas las provincias limítrofes, el barrio bullía de vida especialmente a media tarde, cuando los jornaleros y trabajadores volvían de sus labores, algunos locales se mantenían abiertos hasta medianoche. Entre los personajes insignes que habitaron en este barrio destaca Rafel Farina, al quien el barrio recuerda con una estatua. 


Barrio Chino de Bilbao

Se sitúa en la zona de La Palanca, la calle Cortes y sus alrededores, siendo desde finales del siglo XIX la zona de la ciudad donde se ejercía la prostitución. Su nombre, no sólo se refiere a la palanca que utilizaban los mineros de la ciudad, sino también a las palanganas que utilizaban las prostitutas para lavarse.

Fue un barrio eminentemente obrero, de fuerte carácter revolucionario, muy alejado de ese otro Bilbao católico y burgués, que veía a este barrio chino como un lugar de degeneración y corrupción moral. Esta zona, como el resto de barrios chinos que hemos visto, no sólo aglutinó el mundo de la prostitución, sino también numerosos locales nocturnos de ocio.

Barrio chino de Barcelona, Años 70-80


Conclusión

La denominación de barrios chinos a las zonas de prostitución fue un fenómeno que se restringe al siglo XX.


Parece claro, que este nombre se popularizó en los años 20 de la centuria pasada y que con la entrada de este siglo han ido desapareciendo estas denominaciones (manteniéndose únicamente en aquellas ciudades donde este nombre caló más hondo entre sus ciudadanos).

El motivo de su desuso puede venir derivado de varios factores: Por un lado, tenemos la lacra de la heroína, que en los 80 se propagó por estos barrios de forma espectacular degradando barriadas enteras a niveles ínfimos de habitabilidad y seguridad, por lo que muchos ayuntamientos se vieron obligados a tomar medidas drásticas para lavar la cara de sus ciudades.

A esto, hay que combinar el desarrollo urbanístico que se inicia con el fin de la dictadura y especialmente el desarrollado en los años 90, que logró revalorizar estos barrios normalmente situados en los cascos históricos de la ciudad, modernizándolos y expulsando a zonas limítrofes el mundo de la prostitución y la delincuencia. 

Por lo que muchos barrios chinos, asociados a zonas de prostitución y marcha nocturna, dejaron de serlo, para convertirse en respetables y modernos barrios urbanitas.

Así que hoy en día, se puede decir que la denominación de barrio chino ha desaparecido, al menos tal y como se entendía su significado en el siglo pasado, ya que gracias al fenómeno de la globalización, si en la actualidad usted se adentra en un barrio chino, ¡¡no se asuste, ni esconda su cartera!! Seguramente recibe ese nombre porque en el barrio vive una comunidad de gente asiática considerable, como puede ser el delicioso barrio de Usera de Madrid, conocido popularmente como barrio chino o el 'chinatown' madrileño.

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Barrio chino de Usera, en Madrid.










Bibliografía

https://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_Chino_de_Salamanca

http://www.hoy.es/extremadura/201501/15/barrios-chinos-extremadura-20150115001242-v.html

 http://eltranvia48.blogspot.com.es/2016/07/barrio-chino-origen-de-una-denominacion.html

 http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20071218/53862/es/La-Palanca-fue-algo-mas-que-barrio-chino-Bilbo

 http://memoriasclubdeportivodebilbao.blogspot.com.es/2012/06/el-barrio-chino-de-bilbaola-palanca-ano.html

lunes, 29 de enero de 2018

Enrique IV: impotente, homosexual y vouyerista


Sexo y Corona: Los escándalos sexuales de las monarquías europeas

Monarquía Castellana
Enrique IV : Impotente, homosexual y vouyerista (1425-1474)

Monarquía Hispánica:
Alfonso XIII: El rey del porno (1886-1941)
Isabel II: Un reinado repleto de escándalos (1830-1904)
Fernando VII: El gran sable (1784-1833)
Felipe IV: El rey adicto al sexo (1605-1665)

Monarquías Europeas:
Catalina la Grande: Una libido incontrolable


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A pesar de que la lista de reyes con escándalos sexuales es larga y nutrida, se puede decir que no hay rey sin su escándalo sexual, Enrique IV tendría el dudoso honor de encabezar esta lista.

Prácticamente se le ha acusado de todo: de impotente, homosexual, vouyerista, cornudo consentido, etc.


Y aunque muchas veces, como hemos advertido en este blog, el ser acusado de homosexual (o de algo peor) era un arma arrojadiza habitual entre nobles y reyes para desprestigiar a rivales y enemigos, en este caso parece ser que algunas de estas acusaciones tienes visos de ser realidad.

Aunque hay que tener en cuenta que muchos de estos rumores sobre la vida íntima del rey fueron avivados por sus enemigos políticos, especialmente duras son las crónicas escritas después de su caida, ya que fue cuando sus enemigos se sintieron fuertes y de esta forma justificaron su ascenso al trono de Castilla.


El contexto histórico

Pero antes de adentrarnos en estos rumores veamos quién fue Enrique IV. Enrique IV, apodado el Impotente, fue rey de Castilla desde 1454 hasta su muerte en 1474, una época marcada por la feroz lucha entre los poderes nobiliarios y el poder real, así como por el acceso al trono de los reinos hispánicos entre las diversas facciones nobiliarias.

Para que el público general lo sitúe en su contexto histórico decir que fue hermano paterno de Isabel la Católica, por lo que a su muerte hubo un nuevo conflicto sucesorio entre su hija Juana la Beltraneja (ahora veremos el sorprendente porqué de ese mote) y su hermana Isabel la Católica.

Genealogía de la casa real de los Trastámara.

Su vida estuvo marcada por el difícil equilibrio entre los diferentes reinos hispánicos (Reino de Navarra, de Aragón, de Portugal, de Castilla y con los musulmanes asentados en el Reino de Granada) y el influyente poder de las diferentes casas nobiliarias.  De ahí la importancia de establecer una buena política matrimonial y asegurar la línea sucesoria al trono, y si tu apodo es el Impotente, y viendo el contexto histórico donde vivió este rey, podemos intuir que la sexualidad de este monarca fue fuente de toda clase de rumores, chismes e infundios de todo tipo y condición.

Y estos rumores no fueron un asunto baladí, ya que contribuyeron a cambiar la historia de España para siempre, por que durante el conflicto de sucesión a la Corona de Castilla entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, estos rumores vinieron a deslegitimar la posición de la Beltraneja.


Enrique IV, el Impotente

Blanca II de Navarra.
Las habladurías sobre su impotencia comenzaron muy pronto, ya que en 1440, con tan sólo 15 años se casó con Blanca II de Navarra. Desde el mismo momento de la boda los rumores sobre la impotencia del soberano fueron cobrando fuerza, ya que parece ser que en la noche de bodas el rey fue incapaz de conseguir mantener la erección el suficiente tiempo como para consumar con la reina.

Con el paso del tiempo, y como la Reina no se quedaba embarazada, los rumores sobre su sexualidad se fueron incrementando, ya que estuvo 13 años casado con Blanca II de Navarra sin ser capaz de quedarla embarazada.

Los rumores fueron cogiendo fuerza y cada vez se tornaron más osados, ya que muchos aseguraban que la impotencia del rey era debido a una homosexualidad aletargada, ya que detestaba el trato carnal con mujeres.

Este hecho fue aprovechado por sus enemigos que alentaron la circulación de ciertas coplas y cantares que aludían a la impotencia del rey.

Las investigaciones más recientes aseguran que más que impotente, ya que se sabe que el rey sí que copuló con otras mujeres, Enrique IV era estéril, por lo que poco podía hacer para conseguir el tan ansiado heredero...

En busca del unicornio

Novela basada en los problemas
sexuales de Enrique IV.
Como podemos imaginar la falta de heredero a la Corona pronto se convirtió en un asunto de estado. Por lo que no es difícil suponer que el monarca recurrió a todo tipo de soluciones: Desde pócimas y ungüentos mágicos que aumentasen su virilidad, pasando por la contratación de los mejores médicos europeos, incluso se rumorea que se hizo azotar en las nalgas mientras copulaba con su esposa.

Pero la leyenda más fantástica de todas ellas es que mandó una expedición a África en busca del cuerno de un unicornio, un elemento mágico con increíbles poderes afrodisíacos. Este apasionante viaje es el tema central de la novela 'El viaje del unicornio', novela ganadora del Premio Planeta en 1987, escrita por uno de los autores favoritos de este blog, Juan Eslava Galán.
 
Con el paso de los años la relación personal entre los dos monarcas se fue deteriorando hasta límites insospechados. Uno de los mayores detractores de Enrique IV, el cronista Alonso de Palencia acusó al monarca de despreciar a Blanca y mostrar el “más extremado aborrecimiento” a su esposa y a mostrarse indiferente ante las “estrecheces” que ésta pasaba. Incluso llegó a insinuar que intentó que su mujer cometiese adulterio para así poder tener la tan ansiada descendencia.

A todo esto, hay que sumar un cambio en los intereses de la política de la Corona de Castilla que se alejaba de la Corona de Aragón y buscaba un acercamiento a Portugal, por lo que la solución ideal fue intentar declarar nulo su matrimonio con Blanca II de Navarra para así poder contraer nupcias con Juana de Portugal (hermana del rey portugués).

¡Impotente por un maleficio!

El argumento esgrimido para obtener la anulación papal del matrimonio fue que Enrique IV había sido víctima de ¡¡un maleficio!! Y sí! por sorprendente que nos pueda parecer esta fue su excusa, ya que declaró que a pesar de intentarlo durante más de tres años (el tiempo mínimo exigido por la Iglesia) este hechizo era el causante de no haber podido consumar su matrimonio. Incluso algunas prostitutas de Segovia testificaron haber tenido relaciones con el monarca, por lo que quedaba claro que el problema era sólo con la desdichada Blanca de Navarra.
Libro sobre
Juana de Portugal

Así que el obispo de Segovia, Luis Vázquez de Acuña, en el año de 1453 declaró oficialmente nulo si matrimonio con Blanca II de Navarra, teniendo vía libre para casarse con Juana de Portugal. Este nuevo  matrimonio, como podéis imaginar, no terminó con las habladurías sobre su vida sexual sino que aún estaba por venir uno de los mayores escándalos reales conocidos.

Aunque antes de adentrarnos en este nuevo escándalo hablaremos sobre otro de esos rumores que siempre acompañaron al monarca... su supuesta homosexualidad.


Enrique IV ¿homosexual?

Como vemos la vida de Enrique IV estuvo siempre acompañada de toda clase de infundios y rumores, muchos de ellos vertidos por declarados enemigos suyos, por lo que hay que tomar con cierta cautela ciertas informaciones, especialmente las relativas a su homosexualidad,

Medallón barroco en San Marcos de León
que representa a don Juan Pacheco
Estas malintencionadas voces esgrimen que Enrique IV desde bien joven dio muestra de su supuesta homosexualidad. A su carácter débil y enfermizo se le sumaba que le gustaba tratar con fornidos sirvientes y con los guardias moros que había en el palacio. Otros argumentan que el responsable de su homosexualidad fue su tutor, Juan Pacheco, marqués de Villena, quien introdujo a su joven pupilo en estas prácticas homoeróticas.

Como vemos esta suma de tópicos parece responder más a un ataque de enemigos personales que a una realidad palpable. Ya que no sólo le acusaban a él, sino que muchas aducían que era culpa de una herencia degenerada, ya que su padre, Juan II de Castilla, también se le acusó en su momento de sodomita.

En una época como esta, donde vemos que el poder real aún dependía de los apoyos de las grandes casas nobiliarias es difícil discernir en este entramado de intereses políticos y familiares, entre las conjuras, las traiciones y los rumores malintencionados de la realidad histórica.

Así muchos historiadores no dudan en asumir que la caída o el ascenso de tal o cual noble se debía más a motivos en clave homoerótica que a otro tipo de justificaciones políticas o de intereses particulares.

Una larga lista de amantes masculinos

Entre la lista "reconocida" de amantes se encuentran el ya mencionado Juan Pacheco. También se dice que un tal Gómez de Cáceres fue amante del rey, ya que ascendió de manera fulgurante en la corte real a pesar de no contar con méritos visibles. Otro noble implicado en estos asuntos fue Francisco Valdés que, según cuentan las malas lenguas, salió escopeteado de la corte cuando descubrió las verdaderas intenciones del monarca hacia su persona. Tal fue el despecho del rey ante tal desplante que mandó encarcelar al pobre desdichado al que acusó de “su dureza de corazón y su ingrata esquivez”.

No fue el único noble obligado a huir de la corte por no querer ceder a los apetitos del monarca, cuentan que Miguel de Lucas, futuro condestable, huyó al Reino de Valencia por los mismos motivos. Por lo que vemos, la sospecha de sodomía recaía sobre cualquier noble que ascendía en la corte real

Cornudo consentido

Pero de todos los rumores que circularon en torno a Enrique IV el que más daño le hizo fue, sin duda alguna, el de ser un cornudo consentido, ya que esto fue lo que a la postre le costó el trono a su hija.


Beltrán en una obra idealizada del siglo XIX.
El protagonista de esta historia es Don Beltrán de la Cueva, proveniente de una familia noble menor logró ascender rápidamente en la corte del rey, consolidándose como uno de los consejeros de mayor confianza del rey. Su fulgurante carrera política desató las envidias y rencores de numerosos cortesanos y nobles, por lo que pronto las malas lenguas empezaron a difundir rumores, no sólo sobre que el buen porte y belleza de este joven había despertado la pasión del rey, sino que la propia reina Juana era su principal valedora.

Por lo que no nos puede extrañar que cuando la reina dio a luz a su primera hija (después de 7 años de matrimonio) empezara a circular el rumor de que esta niña era hija en realidad de Don Beltrán de la Cueva, por lo que los enemigos del monarca apodarían a esta niña como Juana "la Beltraneja", logrando de esta forma deslegitimar la posición del rey y su heredera en el conflicto civil castellano.

Muchos historiadores afirman que más que un caso de infidelidad fue un adulterio consentido, ya que la principal obsesión de Enrique IV era obtener su ansiado heredero. Pero hay investigadores que no dudan en afirmar que Enrique IV tenía una extraña tendencia sexual en la que disfrutaba viendo como su mujer era poseída por otro hombre. Acusando al monarca de obligar a sus esposas a cometer esta clase de adulterio y aduciendo que este era uno de los motivos por lo que su primera mujer había renunciado tan fácilmente a seguir con su matrimonio con Enrique IV.

" (...) habían maculado su persona real, diciendo que no era hábile para reynar, y que era hombre efeminado, y que había dado de su voluntad la Reyna su muger á su privado Beltran de la Cueva, á quien hizo Duque de Alburquerque, cuya hija afirmaban que era aquella Doña Juana, y que era odioso á la justicia, y distribuia el patrimonio real á sus privados, y á quien ellos querian con gran prodigalidad y disolucion, y que era embuelto en luxurias y vicios desordenados y otras cosas feas; y que no solo las habian dicho, mas aun las escribieron por sus letras al Papa, y las publicaron por toda la Cristiandad."
- Crónica de los Señores Reyes Católicos Don Fernando y
Doña Isabel de Castilla y de Aragón


Fecundación in vitro en plena Edad Media

Como curiosidad, si es que aún caben más en esta historia, es comentar que nuestro rey es protagonista de otro rumor fascinante, el ser el primero en intentar una fecundación in vitro. Y es que también circula una teoría que afirma que Juana de Castilla es posible que fuese realmente hija de Enrique IV, ya que el humanista alemán Hieronymus Münzer recogió en una de sus crónicas de viaje, como los médicos de Enrique IV idearon una cánula de oro para fecundar a la reina. Según esta teoría introducían esta caña en vagina de la reina e "intentaron después que a través de su luz el semen del Rey penetrara en la vagina de su esposa pero que éste no pudo y que hubo que recurrir a otros métodos para recoger el semen".



Extravagancias y placeres ocultos

Para rematar, y como buen rey, a todas las cosas descritas hasta ahora se le suma un gusto por lo extravagante y lo bizarro. Por lo visto el rey tenía una finca de caza donde daba rienda suelta a todos estos placeres ocultos, en la finca podían verse a enanos y a etíopes que participaban en toda clase de juegos. Incluso las fuentes más licenciosas y libidinosas cuentan que el rey organizaba auténticas orgías, donde su escogida guardia mora participaba en toda clase de prácticas sodomitas.




Conclusión

Como vemos la vida de Enrique IV está repleta de toda clase de rumores que le siguieron acompañando incluso después del nacimiento de su hija. En todo lo escrito hasta ahora es difícil desentrañar que parte fue realidad y que parte fueron rumores vertidos por sus numerosos y poderosos enemigos políticos, que aprovecharon una posible enfermedad crónica para mancillar su imagen y lograr cambiar la línea sucesoria.

Ya que aunque muchos autores confirman su homosexualidad latente sin ningún tipo de rubor, varias crónicas, como la 'Crónica Castellana' o la 'Crónica de Alonso de Palencia' hablan de las amantes femeninas del rey, como Beatriz de Vergara, Catalina de Sandoval o Guiomar de Castro. Y aunque es posible que el rey las utilizase como "señuelos" para despejar dudas de su homosexualidad, también es raro que se expusiese a nuevas habladurías si estas amantes notasen algo raro.

Entonces ¿qué tipo de dolencia sufría Enrique IV? La historiografía ha debatido mucho sobre ello, quizá uno de los estudios más concienzudos lo realizó el mismísimo Gregorio Marañón, quién publicó en 1930 su "Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo". En este estudio se apunta a que Enrique IV sufría «displásico eunucoide con reacción acromegálica, una enfermedad que impidió el correcto desarrollo sexual del Rey, dificultando una correcta erección durante sus relaciones y provocándole una esterilidad permanente.

Resultado de imagen de enrique iv impotente
Enrique IV.


Un estudio más reciente, realizado por el prestigioso urólogo Emilio Maganto Pavón, titulado "Enrique IV de Castilla (1454-1474). Un singular enfermo urológico", corrige este diagnóstico en este estudio que puede leerse aquí, y considera que Enrique IV fue "un enfermo en el más amplio sentido del término, con una enfermedad crónica grave, progresiva, casi invalidante y padecida desde la juventud, la acromegalia". Esta enfermedad puede arrastrar una serie de trastornos psicológicos, muchos de ellos derivados de la disfunción eréctil, como la pérdida de autoestima, la misantropía o la abulia.

Por lo que la comunidad científica parece coincidir que a grandes rasgos, a Enrique IV les costaba tener erecciones por razones anatómicas. Más allá de su orientación sexual, esta enfermedad sin lugar a dudas alteró el curso de la historia de España, ya que incapaz de engendrar un heredero sólido al trono, su hermana Isabel se aprovechó de todo ello para alzarse en el trono de Castilla y cambiar para siempre la historia de España.



Bibliografía

Maganto Pavón, E.; Enrique IV de Castilla (1454-1474), un singular enfermo urológico, Historia de la urología 2, Arch. Esp. Urol., 56, 3 (211-220), 2003.

http://www.abc.es/historia/abci-ingenio-vitro-para-enrique-impotente-pusiera-pesadilla-sexual-201607040313_noticia.html