sábado, 22 de abril de 2017

Orgías en la Historia VI: Orgías Papales

  Orgías en la Historia:
- Grecia
- Edad Media I: Sectas heréticas cristianas
- Edad Media II: Orgías papales
- Edad Contemporánea (en preparación)

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En este paseo por el fenómeno de las orgías a lo largo de la historia, ya vimos en el capítulo anterior, como todo lo relativo al medievo está más basado en sospechas, rumores y vanas especulaciones que en hechos realmente comprobables.

A pesar de ello, para avanzar en esta Historia de las Orgías, no podemos dejar de recoger algunas historias y testimonios que acreditan que a pesar de las fuertes restricciones morales respecto al sexo que impuso la Iglesia Católica, fue precisamente dentro de su seno, dónde se han vivido algunas de las más tórridas y escandalosas bacanales.

Y es que sin ninguna duda, algunos de los ocupantes del trono de San Pedro han sido quienes han protagonizado algunas de las más atrevidas e impudorosas orgías de toda la historia... haciendo oídos sordos a los numerosos textos cristianos donde se condena explícitamente todo tipo de prácticas sexuales desordenadas.

Henryk Siemiradzki – Orgie romaine au temps de César (1872)

Así por ejemplo recogemos este pasaje de las 'Gálatas', donde se advierte de los peligros de caer en la lujuria y la lascivia, castigando a estos pecadores sexuales, ni más ni menos, a no heredar el reino de Dios:

«Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia sexual y lasciva, [...]   orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios»  
- Gálatas 5:19-21

Pero como veremos a continuación todo esto no preocupó ni lo más mínimo a algunos de los principales representantes de la Iglesia...


Orgías Papales

Es por todos sabidos que la historia de los papas, especialmente en la Edad Media, es realmente truculenta: guerras, intrigas, conspiraciones, asesinatos... un dato muy esclarecedor de todo esto es que casi ningún Papa, a lo largo de todos estos siglos, murió de muerte natural. La mayor parte de ellos murieron de forma violenta: ya fuese envenenados, ajusticiados, martirizados o apareciendo misteriosamente muertos durante su encarcelamiento.

Por todo ello, y como fiel reflejo de las pasiones humanas, no nos debe extrañar que la lujuria y el sexo también haya tenido un protagonismo especial entre los ocupantes del trono papal, con infames episodios de sodomía, pederastia o incesto.

Pero el caso que nos ocupa hoy es el de aquellos papas acusados de practicar e incluso organizar auténticas orgías en el interior de las estancias papales...

Juan XII (955-963)
Juan XII

Continuando con el linaje familiar (Ver La Pornocracia, la Iglesia bajo el dominio de dos mujeres) tiene el dudoso honor de ser unos de los Papas más amorales de toda la Historia, su pasión desenfrenada por el sexo y la lujuria le hicieron merecedor del apodo de 'El fornicario' o 'El Calígula del Papado'.  Su residencia pontificia de Letrán fue famosa por servir de escenario para todo tipo de orgías y fiestas, dando cobijo a prostitutas, eunucos y esclavos de toda clase y condición.

Su papado fue tan escandaloso que fue sometido a un sínodo bajo las acusaciones de sacrilegio, simonía, perjurio, asesinato, adulterio e incesto (fue acusado de cometer incesto con su sobrina, hermanas y hasta con su propia madre).

Además los testimonios sobre su vida libertina son bastante numerosos: el monje Benito de Soracte escribió sobre Juan XII que "le gusta tener una colección de mujeres", más claro se muestra Liutprando de Cremona que en su crónica de 'Antapodosis' nos relata el sínodo al que fue sometido: "testificaron sobre su adulterio, que no vieron con sus propios ojos, pero sin embargo, sabía con certeza: que él había fornicado con la viuda de Rainiero, con Estefanía la concubina de su padre, con la viuda Ana, y con su propia sobrina, y él hizo del palacio sagrado una casa de meretrices". El mismo cronista añade que a las mujeres de la época se les advertía sobre los peligros de acercarse a la Iglesia de San Juan Laterano, ya que corrían sospechas que el propio Papa había forzado a varias mujeres que habían ido en peregrinación a la Iglesia de los Santos Apóstoles.

Los rumores sobre su muerte parecen confirmar el estilo de vida que llevó, ya que todo parece indicar que murió de un martillazo en el cráneo cuando el celoso marido de una de sus amantes les pilló in fraganti en el dormitorio.


Benedicto IX
Benedicto IX

El llamado 'Papa Niño' ha pasado a la historia pontifica por varios motivos: el primer motivo y cómo podrán adivinar por su apodo es por haber sido el Papa más joven de la historia, ya que fue nombrado con tan sólo 14 años. Además Benedicto IX también pasará a la historia por haber abandonado el Papado hasta tres veces, aunque una de esas renuncias fue para contraer matrimonio con una de sus amantes.

Aunque lógicamente si lo traemos aquí es porque las acusaciones sobre su vida disoluta también fueron muy abundantes. Desde el Obispo Benno de Piacenza que le acusó de "muchos adulterios viles" hasta el mismísimo Papa Victor III que en su tercer libro de los Diálogos habla de sus "sus violaciones ... y otros actos atroces". Por último tenemos el testimonio del arzobispo de Ostia San Pedro Damián que en su 'Liber Gomorrhianus' acusó a Benedicto IX de sodomía, bestialidad y de organizar orgías. "Este desventurado, desde el inicio de su pontificado hasta el final de su existencia se regocijó en su inmoralidad". Y es que todo parece indicar que este Papa vivió como un auténtico sultán otomano, rodeado de riquezas y con un harén de mujeres siempre a su disposición.


Alejandro VI (1492-1503)

Y cómo no podía faltar en esta pequeña lista, el Papa Alejandro VI, más conocido como el Papa Borgia, quien vivió como un auténtico príncipe terrenal entregándose sin ningún recato a todo tipo de placeres, y cuya pasión por el sexo y la lujuria sólo se vio superada por sus ansias de poder y riqueza.

Son tantos los escándalos de índole sexual en los que su familia se vio envuelta que creemos que es preferible dedicarles un post en exclusiva, aunque no podemos dejar de mencionar una de las orgías más famosas de toda la historia, El banquete de las castañas (o también llamado el 'Baile de las castañas') una orgía celebrada el 30 de octubre de 1501 en el Palacio Apostólico Vaticano organizado por César Borgia y por su padre, el Papa Alejandro VI.

Viñeta de 'Los Borgia' de Milo Manara y A. Jodorowsky

Como podemos suponer estos excesos de libertinaje no sólo se limitarían a los círculos papales sino que durante toda la Edad media fue bastante habitual que los altos cargos eclesiásticos, reservados para las más altas casas nobiliarias, viviesen rodeados de todo tipo de lujos, concubinas e hijos incluidos, por lo que son bastante numerosos los casos registrados donde estos altos dignatarios de la Iglesia llevaron una vida más propia de sultanes que de hombres entregados a Dios.




BIBLIOGRAFÍA

Karlheinz Deschner, Y.; Historia Sexual del cristianismo, Yalde, 1993.

(Byzantine Christianity: Emperor; Church and the West, Rand McNally, 1982, pp. 103-4)

 http://labarbadehegel.blogspot.com.es/2013/03/el-gesto-de-carpocrates-lo-mejor-por-lo.html

lunes, 17 de abril de 2017

El cortejo pederástico en la Grecia Clásica

Homosexualidad y Pederastia griega:
Capítulo 1.- Origen y causas
Capítulo 2.- El cortejo pederástico
Capítulo 3.-  La pederastia militar
Capítulo 4.- La homosexualidad femenina 
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 "Oh, muchacho, que miras igual que una doncella, te estoy mirando y tú no me haces casos porque no sabes que eres el auriga de mi alma!"
 - Anacreonte

Cortejo pederasta,
Vasija decorada de figuras negras.
530 a. C. – 520 a. C.
En el post anterior ya apúntabamos algunas de las posibles causas del nacimiento de esta relaciones pederásticas entre la aristocracia de algunas polis griegas. Pero podemos resumir que su fundamento ideológico estaba basado un concepto de la sociedad muy misógino, donde la mujer era vista como un ser inferior. Además esta institución también se desarrolló en sociedades donde el componente militar alcanzó gran importancia, todo ello hizo que el mundo de los hombres se replegase sobre sí mismo.

Lo masculino se convirtió en una escala absoluta para medir lo bello y lo civilizado, la mujer al ser un ser de rango inferior quedaba fuera de estos parámetros (tan es así, que incluso masculinizaban la representación de la figura femenina para acercarla a ese ideal de su belleza), por lo que el ideal de amistad y amor sólo se podía dar entre dos hombres libres y civilizados (maestro y alumno). Toda una exaltación de lo masculino, de su valor, de su fuerza pero también de su belleza y de su fidelidad. Por este motivo los griegos le dieron tanta importancia a las competiciones atléticas donde hombres desnudos competían entre ellos.

Por otro lado, el fin de la educación griega, la paideia, era el areté, la búsqueda de la excelencia, aprender a gobernarse a uno mismo, para así después ser capaz de gobernar sobre los demás. Un concepto muy similar al ideal caballeresco de nuestros Edad Media, donde el heroísmo y la virtud son los máximos valores que puede alcanzar un hombre.

La originalidad de la cultura griega es que el eros formaba parte de la educación, la educación también era transmitir los placeres de la vida, los secretos del eros.

¿Por qué era una institución sólo aristocrática?

El principal motivo sería el tiempo libre, mientras que cualquier otro ciudadano pasaba la mayor parte de su tiempo trabajando para ganarse su sustento, la clase aristocrática griega que podía vivir de sus rentas, tenía el suficiente tiempo libre, para pasar el día en el gimnasio, pudiendo cumplir sus funciones de tutoramiento e instrucción de los jóvenes.

El otro motivo sería la condición social de las mujeres en el mundo griego, ya que mientras las mujeres de condición humilde podían salir libremente de sus casas y relacionarse con otros hombres y mujeres. Las mujeres de la aristocracia estaban recluidas en sus casas, por lo que sus maridos llenaban ese vacío social mediante su relación con los jóvenes erastoi o las famosas hetairas.

Harmodio y Aristogitón,
copia romana.
La confirmación de esta homosexualidad de carácter exclusivamente aristocrático vendría refrendada por los textos clásicos. Así en las comedias de Aristófanes se muestra un rechazo bastante claro a aquellos personajes homosexuales pasivos, por lo que el pueblo llano no vería con buenos ojos este tipo de prácticas.

Algunos expertos como Victoria Wohl incluso ven una relación directa entre los conceptos de democracia griega, aristocracia y homosexualidad. Es decir, los conceptos de democracia e igualdad de los ciudadanos se asentaba en esta pederastia aristocrática, ya que a través de ella se educaba y se inculcaban dichos valores a los futuros ciudadanos de la polis.

El mejor ejemplo de todo esto vendría representado por los tiranos Aristogitón y Harmodio, dos amantes considerados símbolos de la libertad al derrocar al tirano Hipias.

Por último, y como veremos en el siguiente post, porque esta pederastia griega también estaba vinculada al componente militar, y era precisamente estaba clase aristocrática guerrera la que formaba los cuerpos de élite de los ejércitos griegos.



El cortejo

"Oh joven, escúchame dominándote; no voy a decirte palabras carentes de persuasión ni atractivo para tu corazón. Ea, pues, haz por comprender mi proposición; al fin y al cabo no estás forzado a hacer lo que no desees".
- Teognis (s. VI a.C.)

Si algo emocionaba a un griego era su famosa máxima de 'mens sana in corpore sano'. Su ideal de belleza y perfección residía en conjugar estos dos valores: la belleza del cuerpo físico y la adquisición de virtudes morales.

Así no había joven griego rico que no dedicase la mayor parte de su tiempo a entrenar desnudo en la palestra o gimnasio municipal. Allí se congregaban los jóvenes para entrenarse en las más variadas disciplinas atléticas y guerreras, pero también los adultos a contemplar la belleza de esos cuerpos juveniles y atléticos, como bien atestiguan los numerosos textos que recogen alabanzas y suspiros de admiración  por la belleza o la destreza de tal o cual joven. Incluso es famosa la figura del mirón ("paidopipes") que deambulaba por estos lugares en busca de los mejores jóvenes.




"La corona de olivo adorna al atleta; la alta tiara, al gran rey; el yelmo, al guerrero, pero la rosa es el adorno de un hermoso muchacho porque se le parece en fragancia y color. No eres tú el que se adorna con rosas sino las rosas las que se adornan contigo!"  
- Filóstrato

Seguramente fuese en estos lugares donde se daban los primeros encuentros entre erastés y erómenos, intercambio de miradas, entablar conversaciones y si había conexión iniciar un largo y laborioso cortejo.

Este cortejo homoerótico era visto con buenos ojos en numerosas polis griegas, sólo si este cortejo tenía un fin exclusivamente sexual estaba mal considerado. Se trataba de encontrar un compañero de experiencias con el que compartir y disfrutar los placeres de la vida: la danza, la música, el vino, una buena conversación... por todo ello, este amor homosexual era superior al amor de las mujeres, ya que las mujeres de su misma condición social no podían participar en los banquetes y en las actividades de su vida social, sólo se admitían la presencia de mujeres de baja condición social como danzarinas, prostitutas, músicas....


Este cortejo debía seguir unas estrictas reglas no escritas,  una conquista amorosa al más estilo amor cortés medieval... halagos, continúas muestras de amor, de valentía, de honor, de inteligencia pero también a base de muchos regalos, y es que este último asunto no era tema baladí.

Por contra, el amado debía mantenerse firme y no caer fácilmente al deseo de su amante, ya que caer a sus promesas demasiado pronto suponía un signo de debilidad. Por lo que el cortejo era un juego continúo de dar y tomar, de conceder y negar, de asediar y resistir hasta comprobar que el interés del amante no sólo era sexual.

Todo este universo del cortejo pederástico quedó reflejado perfectamente en las cerámicas griegas, no sólo nos muestran los regalos con los que el erastés obsequiaba al erómenos: trofeos de caza, mascotas, armas y armaduras, vajilla de lujo, ... sino que nos informan sobre las diferentes fases del cortejo, desplegándose ante nosotros como un cómic: desde la conversación inicial, a la entrega de regalos, los tocamientos, el rechazo a ir más allá, hasta finalmente la consumación.



Incluso muchas vasijas vienen acompañadas de textos que nos facilitan el nombre de los protagonistas o aluden a su belleza física, es más, algunas nos muestran las conversaciones producidas entre sus protagonistas: - 'Déjame' le suplica el adulto, mientras el joven le dice 'Estate quieto'... un diálogo de lo más explícito...


¿Qué tipo de relación existía entre erastés y erómenos?

Aunque hoy en día ya nadie pone en duda la existencia de este tipo de relaciones entre un joven y un adulto, aún muchos investigadores se preguntan qué tipo de relación existía entre erastés y erómenos: ¿eran relaciones basada en el amor o en el simple respeto? ¿Era una relación que incluía la práctica del sexo o era una relación asentada en una especie de amor platónico sin ningún tipo de contacto sexual entre ellos? Incluso, con tal de intentar poner paños calientes al asunto se han llegado a preguntar si habiendo sexo entre la pareja ¿realmente había penetración anal o no?

Como vemos muchas de estas cuestiones giran en torno al sexo, y tal vez, nosotros le demos más importancia de la que le daban los propios griegos a esta cuestión, ya que este tipo de educación se basaba en otros valores muchos más principales que los aspectos meramente sexuales, aunque sin duda, el sexo también tuvo que tener su importancia.

En cuanto al tema de la reciprocidad en las relaciones algunos autores, los menos, sostienen que el tipo de relación existente entre el hombre adulto (erastés) y el adolescente (erómenos) estaba basada en una clara relación de jerarquía, donde el erastés siempre tomaba al erómenos.

Pero la mayoría de investigadores sostienen que estas relaciones reflejaban un claro sentimiento de amor mutuo, por lo que el sometimiento obligado del erómenos parece fuera de todo lugar. Además parece difícil creer que no existiese una relación sexual claramente recíproca.

Aún así hay estudiosos que dudan de la existencia de una penetración anal real, defendiendo que simplemente se realizaban penetraciones simuladas, utilizando para ello los muslos del amante, ya que no existe ninguna representación en la cerámica griega tan explícita.

Creemos que todas estas posturas sólo son simples parches que se intentan poner a una realidad, tan evidente como molesta para muchos investigadores, que se aferran a todo tipo de argumentos para intentar "salvar la honra" de sus queridos griegos.

Escena con penetración intercrural.
Copa ática de figuras negras. 550 a.C.–525 a.C.

La ausencia de este tipo de representaciones en la cerámica parece obedecer a un claro motivo de "elegancia", ya que sólo se representan escenas sexuales explícitas con personajes de baja condición social como pueden ser las heteras o cortesanas, ya que sería de muy mal gusto representar a un futuro ciudadano en una postura tan indecorosa...

Además, los testimonios escritos también parecen claros al evidenciar la existencia de penetraciones anales  y no sólo en la alta literatura sino incluso en los numerosos graffitis de carácter popular que aluden a este tema.

Por todo ello, parece una necedad negar la existencia de esta pederastia aristocrática griega basada en una homosexualidad evidente y activa, aunque dentro de un marco de rígidas reglas que incluía toda una serie de derechos y obligaciones y una cierta justificación cívica que lo distinguía de otras relaciones de carácter homoerótico (mujeres, libertos, pueblo llano) que sí eran consideradas deshonrosas.


La Edad

El tema de la edad es de vital importancia, ya que la misma institución de la pederastia griega se basa en la formación de los jóvenes en su tránsito de la edad adolescente a la adulta. A grandes rasgos podemos decir que el rango de edad del erómenos estaba comprendido entre los 12 y los 17 años.

"Me complace el muchacho de doce años; pero más deseable que éste es con mucho el de trece. El que tiene catorce es la más dulce flor de los amores, pero más encantador es el que acaba de cumplir los quince. El año decimosexto es propio de dioses. Al de diecisiete no me toca a mi buscarlo, sino a Zeus. Si alguno desea un muchacho de más edad, ya no juguetea, sino que busca “responde dándose la vuelta”
- Estratón

Así mientras la edad de inicio estaba mucho más vigilada, siendo duramente castigados aquellos hombres que mostraban claras preferencias por los efebos excesivamente jóvenes, la edad de finalización en este tipo de relaciones era algo más laxa, ya que se supone que ésta debería finalizar cuando el adolescente daba muestra de los primeros signos de hombría (cambio de voz, aparición de vellosidad).

Kylix de figuras rojas.

La prolongación de esta relación homoerótica más allá de estos límites suponía toda una afrenta al deber cívico de cualquier ciudadano, y era considerada una perversión, ya que ponía en peligro uno de los fundamentos básicos para el buen funcionamiento de la sociedad, el contraer matrimonio y dar hijos a la polis.

"Cipris me incendia con llamas de amor femenino
y las bridas de Eros a los hombres me llevan.
¿A quién sigo? ¿A la madre o al hijo? Ella misma lo dice:
este niño atrevido se sale con la suya
"
- Meleagro

Por ello, durante el período de edad posterior a la adolescencia, denominado neanískoi, que abarcaba desde los 18 hasta los 25 años,  el joven tenía prohibido participar en cualquier tipo de relación pederástica. Por un lado, ya era demasiado mayor para seguir con su papel de erómenos, pero demasiado joven para asumir el rol de erastés y encargarse de la educación de un joven.

Evitar la continuación de estas relaciones homoeróticas una vez superados los límites establecidos no tuvo que ser nada sencillo, tal es así, que incluso se promulgaron leyes, como la 'Ley de Bórea', que prohibía a estos jóvenes entrar en los gimnasios.

Todo esto nos indica que, sin ninguna duda, muchas de estas relaciones se mantuvieron fuera de esos marcos "legales", ya que creemos que tuvo que ser bastante difícil romper con aquellas relaciones tutor-alumno más intensas amorosamente. Por lo que el acceso al matrimonio no supondría el abandono de esta alternancia bisexual. Así la literatura nos da numerosos ejemplos de relaciones pederásticas que iban mucho más allá de este rígido esquema e incluso hombres que en su vejez seguían manteniendo relaciones con jóvenes adolescentes.



La pederastia griega ¿una moda temporal?

Pero como venimos advirtiendo desde el inicio de este blog, esta institución no se puede extender a toda una cultura, ya que esta pederastia de carácter aristocrático estuvo muy limitada en el tiempo, aunque precisamente su apogeo fue en la época donde la cultura griega alcanzó mayor gloria, por lo que seguramente por este motivo, han sobrevivido tantos testimonios de su práctica.

Así la pederastia griega alcanzó su auge a finales del siglo VI y principios del V. Aunque rápidamente entró en declive, los motivos esgrimidos son por un lado, la evolución de la sociedad, pasando a un modelo pedagógico más profesional, a través de maestros privados o escuelas.

 

También se ha aludido a que la misma institución pederástica se fue corrompiendo progresivamente, los ideales sobre los que se sustentaba pronto fueron sustituidos por meros intereses mucho más terrenales como los económicos o los sexuales.

Así, poco a poco, cada vez más intelectuales y corrientes filosóficas se postularon en contra de estas prácticas, aunque hay que reconocer que siempre tuvo partidarios, especialmente entre los poetas.

El último gran testimonio de esta pederastia aristocrática la representa el Batallón Sagrado de Tebas, un cuerpo de ejército de élite formado por 150 parejas de amantes, y que representan el último canto de cisne de este ideal de la masculinidad, un ideal barrido en el campo de batalla por el padre de Alejandro Magno, Filipo de Macedonia en la Batalla de Queronea (338 a.C.)

No podemos despedir este post sin recordar que esta concepción de la homosexualidad, como vínculo de aprendizaje entre maestre y alumno siguió presente muchos siglos después, no sólo en la Roma Clásica sino incluso entre algunas comunidades de los primeros cristianos.




Bibliografía:

Brioso Sánchez, M.; La pederastia en la novela griega antigua , Excerpta philologica: Revista de filología griega y latina de la Universidad de Cádiz, Nº 9, 1999, págs. 7-50.

Dover, K.J, Homosexualidad Griega, El Cobre Ediciones, Barcelona, 2008.

Cantarella, E.; Según Natura: La bisexualidad en el mundo antiguo, Akal, 1991.

Eslava Galán, J., Amor y sexo en la antigua Grecia.

Redondo Moyano, E.; La imagen de la sexualidad en la novela griega antigua, Minerva: Revista de filología clásica, Nº 16, 2002-2003, págs. 53-76.


Imágenes extraídas de:

https://es.slideshare.net/fatimaprietojimenez/homosexualidad-en-la-antigua-grecia-presentation








lunes, 10 de abril de 2017

Homosexualidad y pederastia griega

Homosexualidad y Pederastia griega:
Capítulo 1.- Origen y causas
Capítulo 2.- El cortejo pederástico
Capítulo 3.-  La pederastia militar
Capítulo 4.- La homosexualidad femenina

Por fin, después de más de tres años de existencia de este blog, nos proponemos adentrarnos en el estudio de un fenómeno tan popular y debatido como es el de la Homosexualidad y la Pederastia griega.


La causa de no haber tocado antes este tema es la enorme cantidad de información existente sobre él en internet, por lo que el reto al que nos enfrentamos esta vez es algo diferente, no se trata de buscar información sobre un tema poco conocido, sino más bien al contrario, ante la avalancha de información, pretendemos presentar la información de manera ordenada, clara y concisa, huyendo de todo tipo de mitos y falsedades históricas.

Por todo ello, hemos decidido coger como hilo de referencia la obra de Juan Eslava Galán, "Amor y sexo en la Antigua Grecia", ya que la genial pluma de este autor es el claro ejemplo de como se puede explicar la historia de manera amena y divulgativa, con el máximo rigor científico, aportando al mismo tiempo innumerables datos y testimonios sobre los hechos narrados.

Por otro lado, no podemos dejar de recomendar el blog de Leopold Estapé donde se puede profundizar en cualquier aspecto relativo a la homosexualidad en la historia.

Por lo que a lo largo de diferentes entradas iremos desengranando el fenómeno de la pederastia griega y el concepto de homosexualidad, intentando resolver algunas de las preguntas habituales que el público no especializado suele plantearse: ¿Eran todos los griegos homosexuales? ¿Qué concepto tenían sobre la homosexualidad? ¿Qué es exactamente la pederastia griega? ¿es verdad que había sexo entre un adulto y un menor?

¿Qué es la pederastia griega?

Pero empecemos por lo más básico ¿Qué es la pederastia griega? Era un tipo de relación institucional, dónde un joven adolescente (ἐρώμενος, erómenos, "amado") era instruido en ciertos valores morales, cívicos y militares por un hombre adulto (ἐραστής, erastés, "amante") hasta la transformación de este adolescente en un ciudadano y soldado ejemplar.

Este tipo de relación, de claro carácter aristocrático, era una relación libre y abierta, estando regida por una serie de derechos y obligaciones que ambas partes debían de asumir. Además desde fechas muy tempranas los griegos consideraron esta pederastia como un elemento esencial en su cultura y en la formación de los futuros ciudadanos de las polis griegas.

Y aunque, también se ha debatido, y mucho, sobre si este tipo de relaciones conllevaba algún tipo de práctica sexual, parece una necedad negar una realidad, que aunque chocante a nuestros ojos contemporáneos, se dio a todas luces, por lo que se puede afirmar, sin ningún tipo de rubor, que esta institución incluía relaciones sexuales entre un joven y un adulto.



¿Pero entonces eran todos los griegos bisexuales?

No. Primero de todo porque las normas morales pueden variar enormemente de un período a otro, y más en un caso como la Grecia clásica, donde cada polis era una ciudad-estado independiente, por lo que las normas sociales e instituciones podían ser muy diferentes de una ciudad a otra.

Por otro lado, aunque la pederastia fue una institución bastante generalizada en muchas ciudades griegas fue un fenómeno evidentemente aristocrático, por lo que muchos plebeyos se mofaban abiertamente de este tipo de relaciones, incluso podían acarrear cierta estigmación social, ya que el deber de todo ciudadano era casarse y aportar hijos a la polis. Aunque es sabido que fueron aceptadas relaciones homosexuales entre adultos surgidas de antiguas relaciones pederastas.

Más repercusión tenían las relaciones de carácter homoerótico entre personas adultas libres si se daban fuera de este marco de la "pederastia aristocrática" (libertos, plebeyos, mujeres), ya que sus infractores solían ser expulsados a la marginalidad o a la prostitución.

Por último, apuntar dentro de todas estas generalidades, que el concepto de homosexualidad era completamente diferente al nuestro, ya que como pasa en muchas sociedades guerreras este concepto está más vinculado al binomio activo (dominación) / pasivo (sumisión).

Por lo que no suponía ningún problema moral mantener relaciones homosexuales con otro hombre siempre que el ciudadano mantuviese un papel activo, de dominación. Los hombres activos no perdían ni un ápice de su virilidad o masculinidad. Por contra, los pasivos si que eran motivo de burla, principalmente porque bajo su concepto misógino de la sociedad el ser pasivo signficaba ser usado como una mujer.

Aunque si incluso en la época más represiva del cristianismo ha habido homosexuales, nos podemos imaginar que en la Antigüedad donde existió una mayor libertad en cuestiones relativas a la moral sexual y donde ciertas formas de homosexualidad fueron aceptadas abiertamente, el número de hombres bisexuales y homosexuales tuvo que ser muy amplio. Buena muestra de ello son los numerosos personajes afeminados que pueblan las comedias griegas y la larga lista de apelativos con la que se denominaba a los homosexuales pasivos: culo anchos, culo cisterna, inspector de traseros, ...

Pero antes de seguir sumergiéndonos en espinosos debates sobre la homosexualidad y la pederastia griega nos gustaría iniciar este viaje, deteniéndonos en dos puntos que nos ayudarán a entender por qué nació esta institución y porqué nos ha costado tanto asumir una realidad tan evidente...



La historia frente al "vicio griego"

Aunque, hoy en día, todo el mundo asume con cierta normalidad la bisexualidad abierta de la cultura griega clásica, éste no ha sido un camino sencillo, ya que hasta llegar a este punto, se tuvo que superar las reticencias e incluso la negación de esta realidad por parte de sus mayores investigadores.

Y es que estos investigadores, aunque grandes amantes de la cultura griega, eran presos de sus propios condicionantes morales, negándose a dar por cierta una realidad bastante evidente para cualquiera que se adentrase en el estudio de la civilización griega, ya que se encontraban una y otra vez con muy diversas pruebas y testimonios sobre la evidente homosexualidad, o bisexualidad, de sus queridos griegos.

Por lo que una vez superada esta negación inicial buscaron justificar de algún modo este comportamiento, en un primer momento se tildó este “vicio griego” como una costumbre traída por algún pueblo bárbaro, por lo que las primeras hipótesis apuntaron al pueblo dorio como el introductor de la pederastia en tierras helenas, que conquistaron allá por el año 1200 a.C. El pueblo dorio se asentó en la mayor parte del Peloponeso así como en sus principales islas, por lo que no dudaron en denominar a este tipo de relaciones homoeróticos como “amor dorio”.

Parejas pederastas en un simposio, Tumba de Paestum, Italia.

Este dato vendría refrendado por “Las leyes” de Platón quien nos cuenta que la pederastia institucional fue una costumbre doria que pasó de Creta al resto de Grecia.  A esto hay que sumar la ausencia de cualquier referencia directa a prácticas pederasta en los poemas homéricos, por lo que se supone que siendo Homero jónico, la introducción de esta costumbre  fue posterior a su obra.

Aunque una vez aceptado este primer paso, no dudaron en tildar esta costumbre como algo residual, dándose sólo en ciertas regiones o en pequeños círculos aristocráticos. Para justificar este ‘pecado’ no dudaron en tergiversar pruebas y testimonios e interpretar las tan conocidas escenas de cortejo pederástico de las cerámicas áticas como inocentes discusiones de caza o aquellas más explícitas como escenas de luchas.
Sólo a partir de los años 50 y 60 del siglo XX la comunidad científica empezó aceptar sin excusas una realidad tan evidente como era la pederastia griega, asumiendo que fue una costumbre ampliamente extendida por toda Grecia, incluso antes de la llegada de los Dorios, y que incluso a partir del siglo VI a.C este tipo de relaciones se llegó a institucionalizar como un instrumento de formación ciudadana y militar.

Por lo que si tenemos que reseñar un libro clave para el estudio de este fenómeno tendremos que esperar a la publicación !en 1978! de la obra de K.J. Dover "Homosexualidad griega", un libro que a pesar de las pruebas irrefutables que mostraba levantó una gran polémica entre la comunidad científica, siendo vetado en numerosas bibliotecas y provocando airadas protestas en la misma Grecia.


¿Por qué de la pederastia griega?

- Rito Iniciático:

Algunos investigadores han intentado explicar esta costumbre desde el punto de vista antropológico, comparando la pederastia griega con algunos ritos iniciáticos que aún se dan en ciertas sociedades actuales de rasgos primitivos y que hundiría sus raíces en antiguas tradiciones chamanísticas neolíticas, donde el adolescente para culminar su paso a la edad adulta debe pasar un tiempo separado del resto de la tribu, siendo tutelado durante este tránsito por un adulto.

Así por ejemplo, en Creta se simulaba  un ritual de rapto, donde el adulto (erastés) retenía al adolescente (erómenos) durante un plazo de dos meses para después devolverlo a sus familias, cargado con regalos, un equipo militar que simboliza su paso a la edad adulta y un buey, que es sacrificado para que el joven realice un banquete con su familias y amigos.

Estatuilla de bronce cretense.
Un ejemplo de esta práctica nos lo ofrece el historiador Éforo que narra como un hombre llamado Philetor (el que hace amigos) se llevó a un chico a la montaña, donde pasaron varios meses cazando y celebrando banquetes. Esta unión fue tan satisfactoria que el joven decidió cambiar su nombre de Kleinos (el glorioso) por el de Parastates (camarada de lucha) y una vez superado el período de convivencia proclamó públicamente su deseo de seguir manteniendo una relación de intimidad con su erastés.

Algunos hallazgos arqueológicos encontrados en Creta han venido a contrastar estas hipótesis, ya que algunos objetos de bronce hallados en un santuario dedicado al "pastor Hermes" y a la diosa Afrodita en Agia Triada (Messara, Creta) se han interpretado como manifestaciones de estos posibles rituales arcaicos pederastas minoicos.

Estos hallazgos consisten en una serie de estatuillas de bronce donde se representan a jóvenes de época minoica, pudiendo destacar una estatuilla expuesta en el Museo del Louvre y fechada entre los siglo VIII-VII a.C. Esta estatuilla representa a una pareja de hombres, donde el hombre de edad más madura, con barba y arco, acerca al joven hacia él agarrándolo del brazo; el muchacho con el cabello largo y suelto, porta un animal para el sacrificio, y destaca por mostrar sus genitales.

- Regulación Población

Los propios griegos se preguntaron sobre el origen de esta costumbre; ya vimos como Platón señalaba a los dorios como los responsables de introducir esta costumbre. Aristóteles apunta hacia la isla de Creta, donde se llevó a cabo esta práctica como medida para regular la población de la isla, donde la producción de recursos era limitada, ya que con esta práctica retrasaban la edad de matrimonio hasta los 30 años.

Esta edad tan tardía de matrimonio provocaba que cuando los hijos llegaban a la adolescencia, el padre era demasiado mayor para enseñarle el uso de lar armas, por lo que esa función recaía en su erastés.


- Función pedagógica

Parece claro que el motivo principal de este tipo de relaciones era su función pedagógica, ya que incluso los propios historiadores griegos señalaban este aspecto como la justificación para llevar a cabo este tipo de relaciones.

Escena de cortejo pederasta
Vasija de figuras negras
siglo IV a.C.
Esto venía motivado por la singular configuración social de la Grecia arcaica, basada en unos ideales aristocráticos y misóginos, que harán de la pederastia griega "la forma más perfecta y más bella de educación" (Jenofonte).

En una sociedad fuertemente jerarquizada, la aristocracia utilizará este elemento educativo elitista como un medio de distinción del resto de grupos sociales. Es decir, este tipo de educación estaba dirigida por y para la nobleza, plasmando los ideales de una aristocracia guerrera bajo el concepto de la "areté", un término ambiguo y de difícil traducción que implicaba un conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales.

Esta transmisión de valores aristocráticos sólo se podía dar de manera unipersonal entre un maestro y un discípulo, el propio Platón defendía que el vínculo que se establecía entre erastés y erómenos era "una comunión mucho más estrecha" que la existente entre padres e hijos. Y es que la familia no jugaba ningún papel en la educación de sus jóvenes: por un lado, tenemos a la figura de la madre que en una sociedad tan machista como la griega su papel quedaba reducido a la mera crianza del hijo en su etapa infantil. Por otro lado, tenemos al padre ocupado en sus asuntos públicos y sus negocios, y como ya dijimos anteriormente demasiado mayor para ejercitar a su hijo en el ejercicio de las armas.

Por lo que la educación del adolescente recaía a manos de un hombre adulto ajeno a la familia, que le servía de modelo y guía para su tránsito a la vida adulta a través de una relación de carácter amatorio.

- Función Militar

Dentro de esta educación griega, el entrenamiento militar jugaba un papel fundamental, especialmente porque las ciudades griegas no contaban con ejércitos regulares sino que eran sus propios ciudadanos los que formaban los ejércitos cuando la ocasión lo requería.

Por lo que parece claro que la pederastia griega tuvo una clara funcionalidad militar, ya que su razón de ser era formar a los jóvenes en el arte de la guerra, el erastés era el encargado de enseñar a su erómeno las principales virtudes y habilidades guerreras.

Esta tradición parece que se inició en sociedades muy centralizadas y con un fuerte componente militar, como fueron la sociedad cretense y espartana, aunque pronto, y debido a su éxito fue imitado por otras ciudades griegas como Corintio y Tebas, aunque cada una con sus peculiaridades y características propias, que irán evolucionando a lo largo del tiempo.

Como estudiaremos en posteriores post, los jóvenes pasaban la mayor parte de su vida dentro de un ambiente castrense, viviendo en camaradería junto con otros hombres y sin apenas contacto con mujeres, hecho que ayudaría a entender el establecimiento de relaciones homoeróticas entre compañeros.

- Ideal belleza

Todo ello llevo a los propios griegos a justificar este tipo de relaciones dotándolas de ciertos valores ideológicos, donde se entremezclan valores médicos, espirituales y estéticos, ya que para los griegos el ideal de belleza venía representado por la juventud de sus jóvenes, además el pensamiento misógino de la cultura griega excluía a las mujeres de esta definición de perfección, por lo que el tipo de relación amorosa ideal sería entre dos hombres libres, un alumno y un maestro.

Todo parece indicar que dentro de esta relación se incluía sexo explícito, ya que con la eyaculación del semen en el interior del ano, se transferían atributos masculinos y viriles al joven, aunque como veremos en la próxima entrada también ha existido una cierta polémica sobre si había o no sexo explícito entre erastés y erómenos.



Amante y amado besándose
Tondo en un kílix ático, del s. 5 a. C. Museo del Louvre.


En el próximo capítulo, El cortejo pederástico, nos adentraremos en los aspectos más formales de este tipo de relaciones, explicando en qué consistían, qué edades comprendía, cuanto duraban, el tipo de relación sexual que se daba, por lo que estad atentos a nuestro blog...

¡Os esperamos!





Bibliografía

Brioso Sánchez, M.; La pederastia en la novela griega antigua , Excerpta philologica: Revista de filología griega y latina de la Universidad de Cádiz, Nº 9, 1999, págs. 7-50.

Redondo Moyano, E.; La imagen de la sexualidad en la novela griega antigua, Minerva: Revista de filología clásica, Nº 16, 2002-2003, págs. 53-76.



http://www.temporamagazine.com/pederastia-y-educacion-en-la-grecia-arcaica/

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